Hace mucho tiempo, vivía un vagabundo, en una de las
calles de Buenos aires. Cada hombre,
Mujer, o niño que pasaba por Allí, no podía dejar de mirarlo por su aspecto
físico. El vagabundo estaba cansado de ver gente con demasiadas cosas y él... Sin
nada. Apenas con un saco, unos pantalones color negro, y unas zapatillas
gastadas.
Un
día Un hombre que siempre pasaba por
ahí, se armó de valor y le dijo: -¡Siempre por aquí! Vergüenza le debería dar,
estar siempre impresentable, Ni se ah tomado la molestia de buscar trabajo- Lo
dijo bastante enfurecido (Como si fuera un conocido).
El vagabundo no respondió. A la mañana siguiente volvió a pasar el señor y le volvió a reprochar sobre su aspecto físico. Y así sucedió diariamente. Hasta que una vez, el hombre pasó por allí y el vagabundo no estaba…
El vagabundo no respondió. A la mañana siguiente volvió a pasar el señor y le volvió a reprochar sobre su aspecto físico. Y así sucedió diariamente. Hasta que una vez, el hombre pasó por allí y el vagabundo no estaba…
Se dice
que, de tanta furia que le había
dado, ese día fue al rio, y allí le
nacieron alas transparentes, ojos grandes y rojos como el sol y también en la parte de atrás, un pequeño
pinche afilado.
Con eso,
preparó su venganza yendo donde el
hombre y picándolo hasta dejarle bastantes ronchas.
La gente
aún dice que lo ve por ahí, Siempre se encuentra en el río, con sus alas transparentes
y sus ojos grandes y rojos.
FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario