En el origen de la tierra, Dios creó dos
soles. Cada sol estaba ubicado hacia cada mitad del mundo sin más, sin menos.
Los dos soles rotaban a una determinada hora. Eran amigos.
Pero un día un hombre quería y hacía que todo
el mundo esté bajo sus pies. Cuando uno de los soles lo vio decidió
interponerse ante tan espeluznante figura.
Para evitarlo el sol con un rayo de su luz
quemó al hombre eliminando así toda maldad. Cruzando así el límite del lado
de Omar, el otro sol.
Antes de que roten los dos soles, Omar, se
dio cuenta de lo ocurrido y decidió hacer una lucha por haber pasado su límite.
Ambos peleaban con la misma fuerza. Luces y
fuegos de un lado a otro cayendo sin control contra la tierra y dando un eterno
ruido. La lucha no parecía tener fin. Un sol daba estrellas de fuego y el otro
sol mil y una lanzas de lava.
Cada día el planeta se convertía
en volcanes de fuego, terror, odio y desprecio. Así pasaron cuarenta
años.
Dios dañado totalmente por dentro decidió eliminar a Omar pasándolo por el mar, quitándole todo su fuego y volviéndolo una luna.
Ahora, uno sale de noche y el otro de día
evitando que alguna vez vuelva a pasar lo mismo.
Y las estrellas son los valientes guerreros
que murieron el terrible casó del sol Omar. Fin

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